jueves, 24 de julio de 2025

tradiciones

Quizá son tradiciones antiguas: los ritos necesarios del cuerpo; el retumbar del tambor; la necesidad de tensionar las cuerdas vocales; oír los gritos: a destiempo, al unísono; saltar y oler la algarabía; danzar y hacerse uno; mezclarse, perderse. Salir y volver a sí a través de lo orgásmico que es cruzar la línea; revoltijos; descontrol; pasión. Deshacerse; ser masa a disposición de algo mayor; sentirse parte del coro universal que periódicamente necesita el éxtasis, la locura. El motín necesario contra el calendario y la sacralidad a voluntad para con los Dioses. El bombo, el rezo, la cábala, la abundancia para las cosechas venideras y el agradecimiento por los favores concedidos. Y sí, son solo noventa, pero el cuerpo tiene memoria, una profunda memoria, que evoca el recuerdo arcaico del salto, el grito y el rayo cada vez que el susurro muta a eco y se oye un ícaro grupal, el espasmo muscular del cuerpo cuando todos dicen, gritan, cantan: gol, golazo, gol.

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