miércoles, 22 de abril de 2026

retornos

Llegaste con un poco de tierra y barro, desempolvándote para que te viera con la mayor de las prestancias. 

Te vi y recordé inmediatamente las vueltas y los mareos, las mañanas con el alba naciente y las tardes al lado de la estufa. La emoción fue tanta que agité las manos sin poder creer lo que estaba viendo. 

Yo te había dejado con un Tabaco, en una noche lluviosa que empapó de sangre y lágrimas el repentino ajetreo de saber que te estabas yendo, que te habías ido. De ahí que te recordé por las mañanas, en los platos vacíos, y en un rascador que, de haber estado tú, hubiese llevado tu nombre. 

Recuerdo tu último grito, la agonía, el mirarte directamente a los ojos suplicándote que te quedarás, mientras tú me dejabas con tu cuerpo frío entre mis manos. Quizá viniste porque te quedaste con mis lágrimas, con mis amuletos y con nuestras disputas silenciosas, que siempre ganaste. Quizá viniste para que te viera por última vez elegante, como con el corbatín que usabas para las fechas especiales.

En realidad, nunca sabre por qué viniste, pero te extrañaba, así que gracias por venir.

¿Será la capacidad de los muertos de volver a nuestra vida y acompañarnos sin estar?


Yo no he visto "The Walking Dead", a pesar de conocer de los zombies y de los muertos vivientes.

 
Y tú no te veías así. Tú te veías radiante y sereno.

 
Y yo sabía que estabas muerto.


Pero también sabía que estuviste aquí.

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